
Vive su blog de una manera tan obsesiva y adictiva que acaba por sufrir cierto trastorno, desvirtuando por completo la realidad.
Delira, más que elucubra, a la hora de apuntarse ciertos protagonismos. Reflejados en la átribución de méritos o en neuróticas manías persecutorias que le lleva a montarse múltiples películas en las que se reserva el papel principal.
De hecho, varios han visto este antiblog como su espejo, en algún caso de manera divertidamente neuroticonanista.
Próximamente: el conseguidor, el apocalíptico.
Ya publicados: el frenopático, el posteador compulsivo, el perezoso, el especialista, el onanista, el robin hood, el gurú, el anfitrión.
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